“El equipo que pierda el encuentro estará fuera de la lucha por el título, ojalá Bolívar pueda quedarse con la victoria, aunque no juega bien, pero tenemos que apoyarle”, decía José Paz, mientras conducía su taxi rumbo al escenario deportivo.
A medida que el motorizado se acercaba a la zona de Miraflores el tráfico se incrementó, algunas calles que circundan el escenario fueron cerradas, lo que ocasionó congestionamiento de vehículos. “Hasta aquí llegamos, creo que no hay paso, tengo que buscar dónde guardar el auto para entrar al estadio”, dijo el chofer en la calle Yungas.
En el ingreso a la calle Pinilla la gente corría con la entrada en mano en busca de un ingreso a las graderías del escenario y los gritos que se escuchaban desde el Siles hacía pensar que el reducto estaba lleno.
A pocos metros del ingreso, en la plaza algunos revendedores se paseaban y ofrecían entradas “40 la curva”, dijo por ahí alguno y unos pasos más adelante otro rebajó cinco bolivianos al precio de las mismas y ofrecía a Bs 35.
“¿Le pinto la cara?, pura cremita”, anunciaba cerca de la preferencia una muchacha con pincel en mano y algunos hinchas del Tigre se acercaron para pintarse el rostro con los colores de su plantel.
Mucha gente se sorprendió al ver que no habían filas para ingresar en el estadio. “Seguro todo está lleno”, le dijo una madre de familia a su esposo, mientras corría con sus hijos a una de las puertas de la curva Sur.Ya dentro de estadio se podía apreciar algunos espacios vacíos, en especial en la general y las cerca de 30.000 personas que se dieron cita observaron el partido con comodidad.
El resultado le dio los tres puntos a Bolívar, pero los atigrados no están fuera de la lucha por el título por la “manito” que le dio Real Potosí en Santa Cruz, que empató con Oriente 2-2.
